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Y la gente…

Y la gente se quedó en casa.
Y leyó libros y escuchó.
Y descansó y se ejercitó.
E hizo arte y jugó.
Y aprendió nuevas formas de ser.
Y se detuvo.
.
Y escuchó más profundamente. Alguno meditaba.
Alguno rezaba.
Alguno bailaba.
Alguno se encontró con su propia sombra.
Y la gente empezó a pensar de forma diferente.
.
Y la gente se curó.
Y en ausencia de personas que viven de manera ignorante.
Peligrosos.
Sin sentido y sin corazón.
Incluso la tierra comenzó a sanar.
.
Y cuando el peligro terminó.
Y la gente se encontró de nuevo.
Lloraron por los muertos.
Y tomaron nuevas decisiones.
Y soñaron nuevas visiones.
Y crearon nuevas formas de vida.
Y sanaron la tierra completamente.
Tal y como ellos fueron curados.
.
(K. O’Meara – Poema escrito durante la epidemia de peste en 1800)

Invocación

Que no crezca jamás en mis entrañas
esa calma llamada escepticismo.

Huya yo del resabio,
del cinismo,
de la imparcialidad de hombros encogidos.

Crea yo siempre en la vida
crea yo siempre
en las mil infinitas posibilidades.

Engáñenme los cantos de sirenas,
tenga mi alma siempre un pellizco de ingenua.

Que nunca se parezca mi epidermis
a la piel de un paquidermo inconmovible,
helado.

Llore yo todavía
por sueños imposibles
por amores prohibidos
por fantasías de niña hechas añicos.

Huya yo del realismo encorsetado.

Consérvense en mis labios las canciones,
muchas y muy ruidosas y con muchos acordes.

Por si vinieran tiempos de silencio.

RAQUEL LANSEROS

El desapego…

EL DESAPEGO es el acto más doloroso y a la vez el más elevado del AMOR INCONDICIONAL

«La confianza acerca, el control aleja. Porque la confianza viene del amor y el deseo de controlar viene del miedo….

…. Cuando confías en que algo va a llegar a tu vida, porque ya has hecho tu parte, te despreocupas, y eso llega. Pero cuando desconfías y te impacientas, lo alejas de ti, lo retrasas.

Todo llega en el momento apropiado”

RUT NIEVES

Alzo una Rosa

Alzo una rosa, y grito a cuantas aves
el cielo colorean de nidos y de cantos.
En el suelo golpeo la orden que decide
la unión de los demonios y los santos.
Alzo una rosa, un cuerpo y un destino
contra la fría noche que se atreve.
Y con savia de rosa y con mi sangre
perennidad construyo en vida breve.
Alzo una rosa, y dejo, y abandono
cuando me duele de penas y de asombros.
Alzo una rosa, sí, y oigo la vida
en el cantar de las aves en mis hombros.

JOSÉ SARAMAGO

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Intimidad

En el corazón de la mina más secreta,
En el interior del fruto más distante,
En la vibración de la nota más discreta,
En la caracola espiral y resonante,
En la capa más densa de pintura,
En la vena que en el cuerpo más nos sonde,
En la palabra que diga más blandura,
En la raíz que más baje, más esconda,
En el silencio más hondo de esta pausa,
Donde la vida se hizo eternidad,
Busco tu mano y descifro la causa
De querer y no creer, final, intimidad.

JOSÉ SARAMAGO

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No iré detrás

No iré detrás,
no podrás detenerme,
no sujetaré tu paso
y no frenaré el mío.
No preguntaré hasta cuándo
y no te daré mi hora de llegada.
No diré para siempre
y borraré nunca del calendario.
No seré tu agua en el desierto
porque no quiero ser desierto, ni agua.
No te pertenezco,
ni soy capaz de ser tu dueña.
Únicamente te amo
¿tienes aún alguna duda?»

BEGOÑA ABAD


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La vida, ahí afuera

el canto de robin by María José Pombo on 500px.com

Esa vida que no es mía y me rodea,
el misterio de la muerte, lo que llamamos la muerte
y el misterio de la vida siempre abierta,
lo que llamamos la vida
en el árbol, en las nubes y en el agua,
y en el viento y en el mundo que es quien es sin ser humano, y en la inmensa transparencia que no se dice, se muestra
en eso que busqué tanto y ahora encuentro regresando:
La infancia, quizá, la infancia, nuestro final seguro,
nuestro cuento, nuestro canto, nuestra mágica conciencia:
El total de lo sin fin y de la vida abierta.

GABRIEL CELAYA (De: «Poemas órficos», 1978)